Embarazo y Esclerosis Múltiple
Al ser la Esclerosis Múltiple (EM) más frecuente en mujeres el tema del embarazo es de suma importancia. A las mujeres a menudo les preocupa no poder quedar embarazadas o tener un embarazo sin complicaciones e hijos sanos, por esto es fundamental saber que una mujer con EM puede vivir el período de embarazo, parto y lactancia sin ningún problema, de la misma manera que una mujer que no tiene la enfermedad.
Un punto clave que hemos tratado en publicaciones previas es la buena planificación familiar, es fundamental al pensar en un embarazo consultar al neurólogo, más si tomamos en cuenta que la mayoría de tratamientos para la EM están contraindicados en el embarazo y la lactancia.
Una de las preocupaciones más comunes al buscar un embarazo es el riesgo que puede tener su hijo de heredar la enfermedad, ante esta duda es importante saber que la EM no es hereditaria, aunque si hay antecedentes, el riesgo es ligeramente más alto que el de la población general.
Hay 3 preguntas frecuentes que queremos aclarar:
¿Cómo te sentirás cuando estés embarazada si tienes EM? Las mujeres con EM presentan un período de estabilidad durante el embarazo, por lo que es muy raro sufrir una recaída de la enfermedad durante la gestación. En cuanto a la fatiga sabemos que es común para las personas con EM y también es frecuente durante el embarazo, así que planificar formas de lidiar con la fatiga puede facilitar el embarazo.
¿Cómo cambiará mi rutina de cuidados? El embarazo significa acudir al médico con más frecuencia para realizarse controles obstétricos. Sin embargo, las mujeres embarazadas con EM también requieren una atención coordinada entre diferentes profesionales de la salud, para asegurar que cada especialista tenga la información adecuada para brindar a su paciente la atención que necesita y así tomar las mejores decisiones.
¿Qué pasará después del embarazo? La elección del modo de finalización del embarazo (parto o cesárea) debe basarse en una cuidadosa consideración de los riesgos y beneficios de cada paciente, teniendo en cuenta una evaluación neurológica, obstétrica y las preferencias de la paciente. En cuanto al parto o la cesárea, las complicaciones no son mayores que las de cualquier otra mujer sin la enfermedad, para las mujeres con EM, la anestesia general y la epidural también son formas seguras y habituales de aliviar el dolor.
Es importante saber que al finalizar el embarazo el sistema inmunológico vuelve a su estado basal, por lo que puede existir una recaída de la enfermedad, que suele ser más frecuente en los primeros seis meses después del parto, de ahí que es primordial el control neurológico en este periodo.