Esclerosis Múltiple: Tratamientos Modificadores de la Enfermedad (TME).
Hasta el año 1993 no existían tratamientos para frenar el curso
natural de la enfermedad, es decir, las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple
presentaban recaídas tras recaídas e indefectiblemente seguían un proceso hacia
la discapacidad. En ese año sale a la luz el primer interferón para el
tratamiento de la EM, dando así paso a un nuevo mundo en la terapéutica para esta
enfermedad y abriendo el abanico del grupo de los medicamentos llamados "inyectables".
Este grupo de TME se desarrolló durante los años 90s apareciendo los diferentes Interferones (Interferón β1-b / Interferón β1-a) y el Acetato de Glatiramer, todos con una característica en común que es su aplicación inyectada, bien sea subcutánea o intramuscular. También se diferencian por las formas de dosificación, algunos se administran diariamente, otros 3 veces por semana, otros una vez a la semana y los últimos que salieron al mercado cada 15 días.
Si bien estos medicamentos son efectivos, con el paso del tiempo se usan con menos frecuencia por la aparición de nuevos tratamientos con mayor efectividad (anticuerpos monoclonales) o con mayor comodidad para la administración (tratamientos orales), de los que hablaremos en futuras publicaciones.